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Gianpiero Fusco

Coach Profesional

El hombre paleo-cetogénico

El hombre paleo-cetogénico

Erase una vez…

El hombre del paleolítico. Que terminó allá, hace unos 10.000 años..

Sin ir muy lejos la verdad, el hombre, progresivamente, pero mucho más recientemente, fue perdiendo una de las facultades más valiosas de nuestro sistema metabólico, el potencial sistema de convertir la grasa en energía. Todo ésto en cierto modo por la introducción de la agricultura, pero definitivamente y de manera violenta en los últimos no más de 100 años con la llegada de los refinados, procesados, y ultraprocesados a su alimentación.

Nuestro organismo y el metabolismo, poseen un sistema dual perfectamente diseñado y adaptado si, a los últimos pasos evolutivos de aquellos tiempos, del paleolítico tardío, donde por defecto, en ausencia de carbohidratos, lo cual era la condición normal del entorno natural, el ser humano vivía en estado permanente de cetosis nutricional y poseía como estado alternativo, en éste sistema dual, la facultad de, a través de hormonas como la insulina activar la vía de utilizar la glucosa como energía en un modo en el que también pudiera almacenar grasa en forma de triglicéridos a manera de “ahorro” para luego ser usado por el modo predilecto de energía que nuevamente, en realidad es y fue por siempre, la grasa.

Vamos a establecer los puntos claves de ésto. La forma predilecta de energía para nuestro organismo es la grasa. Así que cuando se ingieren carbohidratos solo se utiliza un poco para energía inmediata en forma de glucosa y se guarda otro poco como reserva a corto plazo en forma de glucógeno, pero luego toda la que sobra, la convierte en grasa. Ésto porque es la mejor forma de almacenar a mediano y largo plazo pero también porque es ésta es la energía segura, confiable y rendidora de toda la trayectoria de nuestra evolución.

Eventualmente las proteínas, si es abundante el consumo, también terminan convirtiéndose en grasa para ser almacenada. Y sin duda, hace 10.000 años y más, los carbohidratos eran casi absolutamente escasos, la glucosa que conocíamos era la que provenía de metabolizar las proteínas y las grasa y el dulce sabor del resultado de una cacería exitosa venía después de arduos esfuerzos no solo corriendo tras la presa sino de un proceso bastante complejo del metabolismo para hacer glucosa usando los otros macronutrientes, siendo éstos, proteínas y grasas, los más abundantes de aquellos tiempos.

Es allá en el paleolítico tardío donde situamos al hombre ideal, en estado de salud y mental, espiritual y social perfecto y de toda la trayectoria evolutiva y que dejó por cierto, clara evidencia de los procesos en términos de civilización que todavía hoy asombran tanto a la ciencia como a los ignorantes supersticiosos.

No solo la fuerza y capacidad para sobrellevar el entorno, sino también el intelecto y audacia para construir, viajar y entender el más allá al observar las estrellas, fue testimonio del superhumano presente en sus máximas facultades como el hombre paleo-cetogénico, la mejor versión de nuestra raza.

Mantente curioso,
GP

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